Luego de 12 horas insoportables de vuelo desde Zürich a Hong Kong, finalmente llegué, abrí bien los ojos en el camino del aeropuerto al hotel, no quería perderme de nada, aunque la mayor parte del tiempo en el taxi transcurrió debajo de los túneles que conectan a Hong Kong con las islas adyacentes.
¿Cómo llegué hasta aquí? Hace menos de 6 meses que surgió, creció y se hizo realidad –lo que en un principio era una idea- mudarnos a esta mega metrópolis.
Ordenemos las ideas, porque en un principio ni yo sabía muy bien donde quedaba Hong Kong en el mapamundi:
Hong Kong se encuentra al Sureste de China y ¿es parte de china? ¡Si, pero no!
Hong Kong fue hasta el año 1997 colonia Inglesa, es por esto que el inglés es uno de los idiomas oficiales, en conjunto con el cantonés y el mandarín.
A partir del año 1997 Hong Kong le pertenece a China, sin embargo, existe una concesión que le permite a Hong Kong mantener su forma de organización y administración de forma independiente, el famoso –un país dos sistemas- que también se refiere al modelo económico Capitalista de Hong Kong y la aplicación de la ideología comunista en el resto de China.
Además existe una frontera entre Hong Kong y China continental, los ciudadanos de Hong Kong necesitan visa para visitar China, y los de China, visa para visitar Hong Kong.
Tengo tan sólo dos semanas viviendo esta locura de ciudad, y todo parece avanzar demasiado rápido. No podría ni siquiera escribir una entrada sobre las cosas esenciales a visitar en Hong Kong, no me ha dado tiempo de hacer de turista. Pero tengo unas impresiones que quiero compartir.
La ciudad.
Hong Kong tiene la mayor densidad de rascacielos en el mundo, así que es fácil imaginar que todo sucede en las alturas. Un centro comercial puede estar ubicado entre el piso 5 y 10 de un edificio. La oficina en la que trabajas piso 25, y ahora donde vivo piso 32. No hay que tenerle miedo a las alturas ¡y mucho menos a los ascensores!
Siempre he pensando que el mar embellece cualquier paisaje, y este es el caso de esta ciudad, Victoria Harbour, es el nombre de su puerto, uno de los puerto más ocupados del mundo.
Lo admito, nunca he sido muy buena con la geografía asiática, así que tuve que buscar bien en el mapa donde quedaba Hong Kong y hacer una investigación intensa sobre si esta ciudad y yo podíamos llevarnos bien.
Hong Kong tiene más de 200 islas e islotes, por lo tanto hay muchas opciones para un día de playa, como prácticamente cualquier gran ciudad de Asia –o del mundo- tiene altos niveles de contaminación, para mi consuelo, París puede estar al mismo nivel. Pero además de la selva de concreto, Hong Kong cuenta con un pulmón vegetal, montañas de selva vírgenes e islas desoladas. Nada mal cuando quieres escapar de tanta gente pisándote los pies en el metro.
Hablando del metro, es un sistema altamente eficiente, limpio y barato. Yo diría que la ciudad en general es exageradamente limpia.
La comida.
¿Qué quieres comer hoy? Cual sea tu respuesta seguro lo encuentras. Por supuesto que comer la cocina tradicional china es mucho más enriquecedor culturalmente y además siempre será mejor para tu bolsillo, pero si un día te provoca comida latina, mexicana, española, hindú, italiana… pues lo encontrarás fácilmente.
Y si, también se encuentran cosas muy curiosas en los mercados locales, todo muy fresco, yo diría más que fresco ¡vivo! Los peces están vivos abarrotados en peceras gigantes, los camarones, cangrejos, incluso las ¡¡ranas!! Los animales están esperando que alguien se decida por ellos para pasar a una vida mejor.
Además si caminas por los barrios tradicionales, encontrarás auténticos sitios de comida china, muchos tienen colgados patos y puercos al estilo pekinés en la entrada (mejor no publico algunas fotos, porque podrían ser censuradas de maltrato animal). También puedes comer en los llamados DIM SUM, restaurantes de origen cantonés. El nombre significa algo como “ordenar hasta satisfacer al corazón” ó “te llegará al corazón” comida tradicional servida en platos de Bambú.
He probado varios de estos platos, y uno de mis favoritos son las Dumplings de camarones, y el arroz glutinoso con cerdo envuelto en hojas de Lotus. El arroz glutinoso es un arroz especial pegajoso –Y no, no contiene gluten- y al estar envuelto en una hoja me recordó a nuestro plato tradicional La Hallaca.
Además hay muchas tiendas locales, tradicionales, donde venden toda clase de hongos y pescados secos. En realidad no sabía para que se usaba o como se comía, la curiosidad de ver tantas tiendas exhibiendo cientos de pescados me llevo a investigar, y parece que es una de las formas más antiguas de conservar la comida, en especial el pescado y China es uno de los principales consumidores, se re-hidrata con agua y listo, al parecer tiene aún más sabor que el pescado fresco.
Yo aún sigo buscando en que rincón comprar la Harina Pan.
La gente.
A diferencia del resto de China, casi todo el mundo tiene un nivel aceptable de inglés, lo enseñan como segundo idioma en todas las escuelas. Entonces, comunicarse es bastante fácil. Además es una ciudad bastante internacional, miles de personas extranjeras viven y trabajan en Hong Kong, temporalmente o a largo plazo. Por lo cual, conocer gente no es un problema.
En dos semanas me es imposible describir el carácter del Hongkonés, o más difícil aún de las personas de China continental. Espero poder llegar a una compresión media de los Chinos y la cultural oriental que tanto mitificamos en Venezuela. ¿Será verdad todo eso que creemos saber?
Así como alguien me preguntó el primer día que llegué ¿Qué hace una venezolana en Hong Kong? Buena pregunta, pero la historia de cómo llegué aquí, es demasiado larga, tendría que empezar por contar un viaje que hice a Chicago en el 2012. Pero a mi me gusta decir que fue la vida misma, que me llevó aFrancia y luego me trajo aquí, la vida de por si ya es demasiado curiosa. Siempre el conjunto de las mas pequeñas decisiones nos llevan a Inmensos cambios.
Cuando la gente me preguntaba si no me daba miedo, irme a tal ciudad, o vivir en tal país, siempre mi respuesta ha sido ¿Miedo a qué? Porque, a ver, como cualquier otra persona le tengo miedo a lo desconocido, a extrañar mi familia y vivir sin mis amigos. Pero no se trata de no tener miedo, se trata de siempre seguir hacia adelante.
Somos millones de almas peregrinas en este mundo, que ante las dudas, no miramos para atrás, sino que valientemente decidimos salir de la zona de confort, porque realmente hogar puede ser cualquier lugar del mundo donde podamos ser felices, donde podamos soñar, amar y ser quien queramos ser.








